Aviso

 

Eres relativamente jóven, no fumas, no bebes, practicas ejercicio y tu alimentación es saludable. Sin embargo  ¡Bummm! La vida va y te da un aviso.

 

De repente tu mundo se vuelve patas arriba, tu salud, que creías de hierro, se resquebraja y de repente te encuentras lleno de cables y rodeado de médicos en un hospital.

 

 

¿Pero qué pasa? ¿A mí? ¿Por qué?

 

 

No pasa nada, sencillamente en esta ruleta que llamamos suerte ha salido tu boleto y te ha tocado. No eres tan especial, le pasa a muchos, solo que ahora tú eres el protagonista.

 

Sientes que todo sucede como si vieras una película.  Podría haber sido el final pero tu boleto estaba premiado. Todos los astros se alinearon para que todo fuera bien, para que salieras de ésta con sólo algunos daños colaterales y la enorme responsabilidad de darle tan sólo dos vueltas de tuerca a tu vida.

 

 

¿Y cómo enfrentarte ahora a esta incertidumbre?

 

 

Tú, que lo evalúas todo al milímetro, que prácticas la prueba y error y exprimes al máximo todas las posibilidades para que nada escape a tu control.

 

Ahora te toca aprender, reinventarte para vivir con algo que escapa a tus dominios.

 

La propia vida.

 

 

¿Y yo?

 

 

Recuerdo el momento en el que me lo dijeron. No podía articular palabra, qué risa, si de normal me sobran. Me temblaba todo el cuerpo y las lágrimas corrían por mis mejillas a borbotones. Aquél estúpido médico o enfermero o lo que fuera, me exigió que me recompusiera porque no podía pasar a verte en ese estado de nervios y descomposición emocional.

 

Lo hice, cómo no. Y cuando te ví tan normal, como si nada hubiera pasado, rodeado de cables y de gente que empezaba a organizar tu traslado de urgencia,  volví a mi ser habitual y en un pis pas ya tenía todo organizado en mi cabeza.

 

Todo ha pasado rápido. La gente te quiere, la gente nos quiere y hemos recibido un apoyo enorme de todo aquel que con un sólo WhatsApp decía tanto.

 

 

¿Y ahora?

 

 

Ahora toca vivir con el miedo, conocerlo de nuevo y enfrentarte a él.

 

El miedo tiene mil caras y ésta no la conocíamos.

 

Pero he leído sobre él y sé que no debes dejarle ganar terreno.

 

Qué distintos somos. Tu temes que te vuelva a pasar, algo lógico y normal. Yo temo lo que no ha llegado a suceder. Un futuro sin tí.

 

Pero tranquilo que de ésta salimos fortalecidos. Ya sabes, somos como el punto y la i, así que nos queda mucho camino por delante.

 

 

 

Miedo a mí, ¡Já!

 

 

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