El hartazgo de las Altas Capacidades

 

 

A menudo se habla de la identificación de las Altas Capacidades, de las cuestiones que uno se plantea como padre o como adulto cuando se enfrenta a ellas, de las medidas que hay que adoptar frente a nuestro agotado y envejecido sistema educativo y de cómo afrontar los retos que éstas plantean.

 

Sin embargo, es difícil encontrar información sobre lo que en ocasiones sucede con el tiempo, y es que te invade una sensación total de hartazgo sobre el tema.

 

Cuando te enfrentas a las Altas Capacidades por primera vez ya sea como padre o como adulto superdotado no identificado, sientes la necesidad y el deber de aprenderlo todo y tiendes a formarte como si fueras a dedicarte a la sicología clínica y a especializarte en superdotación intelectual. Tu primer paso, convertirte en un ratón de biblioteca y leer hasta la extenuación todo lo que cae en tus manos.

 

Poco después, si te toca el papel de padre, te ves obligado a coger fuerzas y empezar la lucha, porque el camino de las Altas Capacidades es cualquier cosa menos un camino de rosas, al menos en la mayoría de los casos.

 

 

¿Y contra quién te toca luchar?

 

 

Pues contra todo y contra todos. Contra tu entorno si lo cuentas, contra tí mismo porque dudas constantemente y contra el sistema educativo porque éste es como es.

 

Pese a que hay casos de éxito tu guerra contra nuestro actual sistema educativo parece estar perdida de antemano, no ya porque encuentres o no a personas interesadas o con ganas de ayudar, sino porque probablemente no tendrán las herramientas necesarias para hacerlo, o peor aún, no tendrán tiempo suficiente.

 

Entre que te enteras de qué va la cosa, tomas las medidas adecuadas y esperas a que este envejecido sistema mueva sus más que oxidados engranajes, pueden pasar años.

 

 

Y ésta es su principal ventaja, que el tiempo corre a su favor…

 

 

Imagina que tu hijo o hija entra en el colegio con tres años. Con suerte, si ya intuyes algo, al poco empieces a plantearles el tema. Entre que te hacen caso, pasa las pruebas y se identifica pueden pasar dos cursos o más. Algunos colegios incluso optan por no hacer las pruebas hasta los siete años, así que será sobre esa edad, si se da el caso, cuando se le incluya en el Programa de Necesidades Educativas Especiales.

 

Con un buen nombre pero sin pautas especificas, sin una ruta clara, irán pasando los cursos, y mientras el tiempo pasará inexorablemente haciendo de las suyas.

 

Si han optado por una Adaptación Curricular échale dos años más hasta que se vea o no si ésta da sus frutos. Si es que no, algo bastante probable, y se abre la puerta hacia un adelanto de curso parcial o total, es posible que ya sea tarde. En nada tu hijo o hija terminará Primaria y acudirá a un nuevo centro escolar donde tu lucha empezará de nuevo, donde partirás de cero.

 

Puede que durante ese tiempo de escolarización se haya mimetizado con sus compañeros y pase de sus Altas Capacidades como de correr una maratón a la pata coja. Su expediente académico, aunque digno, dejará entrever una falta total de técnicas de estudio, de interés y de ganas por aprender que más adelante le pasarán factura.

 

Puede que esté sufriendo ostracismo social y se enfrente a él con rebeldía y una total falta de interés por los estudios, lo que conllevará un repetir y repetir curso hasta que madure lo suficiente como para aceptar que de momento no hay otra opción que la de seguir el camino de baldosas amarillas.

 

Y si esto pasa, habrá un momento en el que sientas…

 

 

¡Un Hartazgo total!

 

 

Si te has implicado en algún proyecto para dar a conocer las Altas Capacidades, ya sea mediante una asociación o a titulo personal, querrás no haberlo hecho, te arrepentirás de haberte expuesto tanto e igual pienses que no ha merecido la pena. Es posible que incluso hasta decidas dejarlo.

 

Si te llegan artículos, publicaciones y post especializados -acuérdate que al principio te suscribiste a todo- los borras sin leer, porque sientes un rechazo absoluto, no quieres saber nada más.

 

 

Si estás aquí quiero que sepas que no pasa nada, que es normal.

 

 

Este sentimiento de rechazo, de hartazgo, es absolutamente normal. Puede que incluso tan sólo sea una fase, nada más.

 

Entiéndelo, pásalo, pero no te dejes llevar. Ésta es tu principal debilidad, y por tanto la principal ventaja de gran parte de esta sociedad conformista y acomodada que no lucha por cambiar las cosas, que no quiere las diferencias y que no asume el reto.

 

Si tu hijo es diferente, si tu hija es diferente, si tú eres diferente y estás harto de lidiar con todas estas diferencias, de dar explicaciones a quienes ni siquiera lo desean o a quienes no les importa… no pasa nada.

 

Que estás cansado de luchar, de informarte, de formarte o simplemente de pensar en ello… no pasa nada.

 

Así que no te sientas culpable por ello. En serio. Es normal. 

 

Ahora si, no te dejes atrapar mucho tiempo por estos sentimientos, no te des por vencido y por favor, no niegues lo que es PORQUE SER, ES.

 

Tómate tu tiempo, aléjate si lo crees necesario, olvídate un poco y descansa. Tienes todo el derecho a hacerlo.

 

Este camino es duro, y tan solo te ha dado una pájara, como se suele decir. La meta sigue ahí, y cuando la alcances verás que ha merecido la pena.

 

Así que descansa, cúrate, y luego vuelve.

 

Y vuelve con todas tus fuerzas porque es lo correcto y es lo que hay que hacer. Y TU ACTITUD ES TU PRINCIPAL FORTALEZA. 

 

 

Así que descansa todo cuanto necesites y luego, por favor, sigue adelante.

 

 

Por tí, por ellos, y aunque no lo creas, también por esta sociedad… 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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