Cuando alguien nos habla del término «marca» de forma casi instintiva lo asociamos con un producto, y aunque no sepamos mucho de marketing, si nos pidieran una explicación más concreta seguramente nos acogeríamos a la definición que hace la Asociación Americana de Marketing: «La marca es un nombre, un término, una señal, un símbolo, un diseño, o una combinación de alguno de ellos que identifica productos y servicios de una empresa y los diferencia de los competidores“.

 

Si pensáramos algo más en ello e hiciéramos el esfuerzo de enumerar algunas marcas observaríamos que éstas no sólo representan un producto e identifican a una empresa, sino que nos aportan algo más, y éste algo más son las emociones. Sí, es cierto, algunas marcas nos hacen sentir y lo hacen muy bien. Y no me refiero sólo a aquellas que todos identificamos con el lujo y la gran vida, sino a aquellas que comulgan con nuestros valores, aquellas que comparten nuestros propósitos y de las que en cierto modo nos enorgullecemos.

 

Las empresas lo saben y por eso invierten mucho en potenciar, cuidar e incluso cambiar -si es necesario- su imagen de marca. Para una empresa lo que sus clientes piensen de ella es de capital importancia, aunque en realidad su supervivencia no sólo depende de ellos y deben incluir en su campo de visión a sus proveedores, a sus empleados y a todos aquellos con los que se relacionan en mayor o menor medida.

 

El auge de estas acciones destinadas a mejorar la imagen de una empresa ha hecho que dentro de la misma también se tenga en cuenta la imagen de sus propios miembros, lo que implica para quienes son conscientes de ello centrar sus esfuerzos no sólo en hacer bien su trabajo sino en cuidar de su marca personal, porque ya se sabe, «no basta con ser bueno en algo, también hay que parecerlo».

 

La marca personal

 

Según Eva Collado Durán en su artículo Definiendo Marca Personal y Marca Profesional «Marca personal es todo aquello que somos, hacemos, decimos, y compartimos, así como el valor que somos capaces de generar en los demás. Es la suma de nuestros valores y de cómo somos valorados por el entorno, es el impacto de la huella que dejamos en el camino de nuestra vida personal y profesional. Son todas aquellas acciones que nos anteceden y nos abren  puertas a terceros porque quieren tenernos cerca y contar con nosotros en su vida, entorno y proyectos. Es una estrategia y un camino a recorrer que nos asegura el presente y nos lleva al futuro en el que deseamos estar».

 

¿Qué más se puede añadir?

 

Marca personal somos nosotros, porque a través de ésta nos definimos, mostramos al mundo quiénes somos, cómo pensamos, sentimos y actuamos.

 

Y esto importa, pero hay que entenderlo y saber gestionarlo bien.

 

No se trata sólo de pensar en qué imagen queremos tener en nuestro entorno profesional o personal, ni de dar excesiva importancia a lo que otros piensen o digan sobre nosotros y mucho menos consiste en dejarnos la piel mostrando algo que no somos.

 

Cuidar nuestra marca personal está de moda, pero no debemos representar un papel, tan solo debemos ser nosotros mismos, con nuestras cualidades e incluso nuestros defectos.

 

Hoy en día existen innumerables profesionales que se dedican a la gestión de marca o «branding personal». Son algo así como un asesor personal que te ayuda a crear -si es que no la tienes- o mejorar -si es que la tienes- tu marca personal. Sus premisas son sencillas –Auto conocimiento, Estrategia y Visibilidad. Primero debes saber quién eres, luego ver quién quieres llegar a ser y finalmente mostrarlo al mundo.

 

Cada uno tiene su estrategia, su modo de aportar valor, pero todos parten de la misma premisa: ¿Quién eres tu?

 

¿Quién eres tú?

 

Parece una pregunta sencilla, pero creo sinceramente que es de las más difíciles que uno pueda llegar a hacerse. ¿Quién soy yo?

 

Imagina que debes presentarte ante un público:  Buenos días, me llamo Fulanito de Tal y soy asesor financiero… Buenas tardes, me llamo Menganito de Tal y soy CEO de  una multinacional… Hola, me llamo Zotanito de tal y soy fontanero, dependiente de una tienda de electrodomésticos, escritor…

 

Queda claro ¿no? Normalmente decimos que somos lo que hacemos y nada más. Y esto no es marca personal, porque cuando te preguntas a tí mismo quién eres no te quedas exclusivamente en aquello a lo que te dedicas, de hecho quizás tu trabajo ni siquiera te defina. Sabes que eres algo más, y es ése algo más lo que te identifica, no únicamente tu profesión.

 

La marca personal insisto, es nuestra identidad, y lo es en todos los ámbitos, no sólo en el profesional, así que  si queremos trabajarla a nivel global no queda otra que empezar, primero, por responder a esto con la más absoluta franqueza: ¿Quién soy yo?

 

Y recuerda: tú eres la suma de tus partes, de tus recuerdos, tus deseos, tus creencias, tus valores, conocimientos, sensaciones, experiencias… eres tu cuerpo, tu imagen, tu conversación.  Y lo mejor aún, eres alguien en constante cambio, que evoluciona y que aporta.

 

El ser humano cambia, aprende y evoluciona. Y por tanto tu marca personal también lo hace.

 

 

¿Y quién soy yo? 

 

Hola a tod@s. Soy María Ángeles Juliá y mi constante es el aprendizaje continuo. Adoro escribir, también como forma de aprender.  En Crónicas de una Mujer Imperfecta trabajo mi crecimiento personal y entre otras cosas hablo de algo que en parte me define, las Altas Capacidades. Me apasionan la formación y la enseñanza y canalizo esta pasión en Mi pequeño Ahorrador, un blog de Educación Financiera para gente a la que no le gusta nada la educación financiera. Me considero optimalista, exigente, y si algo me gusta me entrego al 1000 %. Soy muy introvertida y me enfrento a ello como puedo, mostrando en ocasiones mi lado más oscuro. Me gusta tener mi propio espacio, ése al que todos acudimos para reconectar, y siento verdadera pasión por mi marido y mis hijos, a los que agoto de vez en cuando.

 

 

¿Y tú? ¿Quién eres? ¿Cuál es tu marca personal?

 

 

 

 

 

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