Poesia

 

 

 

Recientemente he leído sobre una iniciativa llevada a cabo en Madrid en colaboración con el colectivo artístico Boa Mistura. Se llama Versos al paso y su principal objetivo es llenar de poesía los pasos de cebra que hay repartidos por la ciudad.

 

 

Poesía en estado puro creada por los propios ciudadanos

 

 

Confieso que no he sido amante de la poesía, aunque tengo algún párrafo escrito que se asemeja ligeramente a lo que podría definirse como tal. Quizás es porque me resulta algo complicada de comprender, en ocasiones diría que incluso densa.

 

 

Pero esta iniciativa, que solicita únicamente un texto de 80 caracteres, me parece realmente increíble y ha hecho que volviera a pensar en ella, en su significado, en lo que aporta a nuestros días y, sobre todo, en lo bonito que sería leerla en las calles.

 

 

En Poesía normalmente se habla de géneros: la lírica, la épica y la dramática.

 

 

La poesía lírica

 

 

Se conoce así porque los poetas se acompañaban de una lira cuando tocaban canciones, cánticos y romances que hablaban de amor, de dolor y de muerte.

 

 

Recuerdo el poema de Gustavo Adolfo Bécquer Volverán las oscuras golondrinas. En realidad a la memoria me viene únicamente la primera estrofa, pero internet es una puerta al pasado así que lo he encontrado completo,

 

 

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

 

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas… ¡no volverán!

 

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

 

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día….
ésas… ¡no volverán!

 

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

 

Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…, desengáñate,
¡así no te querrán!

 

 

 

Qué gusto recordarlo de nuevo.

 

 

La poesía épica

 

 

Narra las hazañas de los héroes, con un pasado legendario, modelos de valor, de virtud y de fortaleza. Hombres envidiados e idealizados por sus logros, algunos reales, otros inventados.

 

 

La Ilíada, La Divina Comedia y el Cantar del Mío Cid de los que puedo vagamente acordarme. Este último también de mis años de colegio –pienso pues que no fuimos tan mal formados como ahora consideramos-.

 

 

El Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, fue desterrado de Castilla al ser acusado falsamente de robar las parias que fue a cobrar a Sevilla en nombre del Rey Alfonso VI. Esto supuso su deshonra. Dejó a su esposa Jimena y a sus dos hijas Elvira y Flor en un monasterio y junto a varios seguidores inició una campaña militar de conquista en tierras no cristianas, enviando al rey parte de los botines obtenidos a fin de lograr su perdón. Invade Valencia y obtiene el perdón del rey, casando luego a sus hijas con los infantes de Carrión. Estos resultan maridos cobardes y engreídos, azotando y abandonando a sus esposas en el robledo de Corpes para que sean pasto de lobos. El Cid pide justicia al rey que le permite recuperar la dote que les había dado en matrimonio, y obtiene tanto la venganza como la anulación de los casamientos. Finalmente Elvira y Flor acuerdan casarse con los príncipes de Navarra y Aragón.

 

 

 

Poesía dramática

 

 

La poesía dramática narra la vida de sus personajes en forma de tragedias, comedias o sainetes. Muy teatralizada. Quizás la más popular.

 

 

Lope de Vega, Pablo Neruda, Federico García Lorca, William Shakespeare, Miguel de Cervantes, Rubén Darío… e infinidad de ellos.

 

 

Ser o no ser, ésa es la cuestión

Hamlet. W. Shakespeare

 

Sin palabras.

 

Y he aquí mi pequeña y humilde aportación,

 

 

Unas gotas de alcohol, se me suelta la lengua
Emanan los recuerdos, reviven los sentimientos
Añoro tocarte, añoro sentirte
Pero ya no existo, ya no importo
Ya nadie soy

 

 

 

Claramente no es lo mío, pero ¿Por qué no permitirme una pequeña licencia?. La verdad es que da gusto desquitarse de vez en cuando.

 

 

 

Escribir es mi desahogo, me equilibra, y me libera. Aunque a veces lo haga sin sentido, y simplemente por el puro placer de hacerlo.

 

 

Te invito a probarlo 

 

 

 

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