Estar en la Zona de Confort es como vivir en casa de tus padres, con todos los gastos pagados, ropa lavada y comida en la mesa. Sin preocupaciones, llevando una buena vida pero con la certeza de que tarde o temprano tendrás que tomar la decisión de marcharte.

 

 

¿Qué es la Zona de Confort?

 

 

Algunos la definen como el espacio donde te sientes cómodo, seguro y tranquilo. Donde la tensión y el estrés no tienen cabida. Donde operas en formato piloto automático, sin ansiedad, sin miedo ni inseguridad.

 

Vaya, lo que viene a ser estar tumbado en el sofá y ser el dueño del mando a distancia.

 

Sin embargo, al igual que cuando estás tirado en el sofá el único esfuerzo que haces es mover ligeramente el dedo pulgar para cambiar de canal y aguantar sin muchas expectativas lo que echan por la tele, cuando llevas mucho tiempo en tu zona de confort te vuelves estático, te invade la apatía y el aburrimiento, y empiezas a dejar de dar lo mejor de tí mismo.

 

 

Y si estamos cómodos, ¿Por qué no permanecer en ella?

 

 

Si en tu zona de confort te sientes seguro, tranquilo y cómodo, no pasa nada. No se trata de huir de ella como si fuera la peste. Puedes disfrutarla un tiempo. Puedes parar a descansar y saborear una buena taza de chocolate caliente.

 

Pero sin que se te vaya de las manos.

 

Cuando veas que no sólo te has tomado un chocolate sino que lo has acompañado de un té con pastas, dos donuts, los caramelos que sobraron de Halloween y un trozo de salchichón que había por la nevera. Cuando la tele te disguste porque no echan nada y observes cómo el libro que empezaste a leer va cogiendo polvo sobre la mesa. Cuando  estés tan apático que no tengas ganas ni de taparte los pies helados con la manta…

 

Sal. Sal de ahí. Porque si no lo haces acabarás entrando en un bucle del que es difícil escapar.

 

 

¿Y cómo salir?

 

 

Para salir de tu Zona de Confort no tienes que abandonar tu trabajo, hacerte un cambio radical de imagen o empezar a estudiar japonés. Sencillamente tienes que modificar algunos pequeños hábitos.

 

⇒ Si lo tuyo es ir en coche hasta para comprar el pan en la tienda de la esquina, cálzate unas zapatillas y ve andando.

 

⇒ ¿Eres de esos que van a su rollo, parco en palabras y que por las justas da el «buenos días» al llegar al trabajo?. Párate un momento a hablar con el compañero y pregúntale qué tal el fin de semana.

 

⇒ ¿Qué no te gusta salir a cenar porque prefieres la comida de casa?. Atrévete con un restaurante nuevo.

 

 

Empieza por hacer algo que te obligue a perder el control. 

 

 

En realidad lo que más nos engancha de la Zona de Confort es el CONTROL, y cambiando nuestros pequeños hábitos lo perdemos «un poquito», nos sentimos menos cómodos, que es de lo que se trata.

 

Como dice Francisco Alcaide en su artículo «Para triunfar, practica el arte de la incomodidad»,

 

Practicar la incomodidad en las pequeñas cosas,
te hará más fácil practicar la incomodidad en los grandes retos

 

 

Y después… Bienvenido a la Zona de Aprendizaje

 

 

Cuando salimos de nuestra Zona de Confort entramos en la maravillosa Zona de Aprendizaje, ese lugar increíble en el que no nos sentimos seguros pero tenemos un ansia viva por ponernos al día, aprender de todo aquello que nos interesa, incluso de nosotros mismos. Nos marcamos límites para tratar de superarlos.

 

Nos emocionamos con un curso nuevo, con los primeros diez libros, los kilómetros recorridos y los limites traspasados.

 

Es una zona bonita donde al principio nos gusta estar, aunque no siempre es fácil.

 

Quizás nos dé por aprender un idioma y tras las primeras semanas de emoción nos entren ganas de dejarlo, porque el esfuerzo de seguir adelante empieza a tirarnos para atrás y pensamos en volver a tener tiempo para no hacer nada.

 

Es posible que entremos en el auto sabotaje y nos digamos a nosotros mismos que nos hemos equivocado, que en realidad esto no es lo que queríamos, y que sí, que está bien aprender cosas nuevas, pero total, ¿Para qué?.

 

Cuando esto pasa de forma insistente, estamos dando un paso hacia la Zona de Pánico.

 

 

La Zona de Pánico

 

 

En la Zona de Pánico, como su nombre indica, nos invade el miedo, las dudas y la inquietud. El miedo es nuestro peor enemigo porque nos arrastra sin dudar hacia nuestra zona de confort. No es atrevido, lucha por mantenernos a salvo, está en modo supervivencia y elige el camino que conoce, el que considera más seguro.

 

Algunos piensan que  la Zona de Pánico es también  la Zona de Magia, donde todo por fin sucede. Si nos enfrentamos al miedo de forma positiva es posible que así sea, ya que romperemos nuestros esquemas y superaremos nuestros propios límites.  Y habremos aprendido mucho por el camino.

 

Lo curioso de todo esto es que nuestra vida es un puro camino, si andamos esta rueda pasaremos de una zona a otra de manera permanente.

 

Zona de Confort: Control. Reto conseguido. Calma.

Zona de Aprendizaje: Nervios. Interés. Ansia por aprender.

Zona de Pánico: Miedo.

Zona de Magia: Enfrentamiento al Miedo. Reto. 

 

 

Nuestro destino es crecer, evolucionar, disfrutar de la vida, asumir retos, caernos, levantarnos, sentir miedo, libertad, nervios. Nuestro destino como seres humanos es vivir, y para ello caminar por todas y cada una de estas zonas, disfrutando, aprendiendo, luchando y creciendo en todas y cada una de ellas.

 

 

 

¿Y tú? ¿En qué zona estás?

 

 

 

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