Cómo aprender a escuchar

 

 

 

Recientemente he visto el video de Por qué es tan importante saber escuchar del gran Víctor Küppers y no puedo estar más de acuerdo. Hay que saber escuchar. Algo que sin duda es difícil, sumamente difícil.

 

 

Una persona cercana me ha dicho que tiene un truco. Escucha un 75% y habla el otro 25%. ¿Bueno verdad?

 

 

Yo tenía la insana costumbre de hablar un 85% si estaba sumida en un estado de nervios o un 10% si estaba en mis mundos de Yupi y, por tanto, el porcentaje de escucha variaba sustancialmente según mi estado emocional, si es que lo había.

 

 

Al observar esta carencia decidí mejorar y ponerme manos a la obra.

 

 

Eah!. Asumido.

 

 

 

¿Pero cómo podía aprender a escuchar?

 

 

 

Si no lo llevas de serie no es fácil. Para aprender a escuchar no basta con estar callado, eso puede suponer que o bien estás escuchando o, como he dicho, que estás pensando en las musarañas.

 

 

Es necesario algo más, y para conseguirlo os indico estas sencillas pautas.

 

 

1.- Foco-foco-foco
2.- Relájate y disfruta
3.- Mantén una postura adecuada
4.- Toma notas
5.- Participa
6.- Lee

 

 

 

1.- Foco-Foco-Foco

 

 

Foco-Foco-Foco son palabras que se mencionan habitualmente en coaching, Mindfullnes y en técnicas de productividad como GTD®. En este caso supondría prestar atención a lo que estás haciendo, tomar conciencia de dónde estás, y poner tu energía en el momento presente.

 

 

  Supongamos que estás en una reunión de trabajo. Foco-foco-foco. Mira a tu alrededor. Observa al resto de participantes, ya sean compañeros, jefes, clientes o proveedores. Hazlo con respeto, sin juicios y sin prejuicios. Sólo observa. Atiende a su lenguaje corporal, a sus comentarios. Haz si corresponde un contacto visual. Y calla. Hablen lo que hablen, si no te hacen una pregunta directa, si no se pide tu opinión, calla un poco.

 

 

Depende de cómo somos, de nuestra personalidad, necesitamos expresar en todo momento nuestras opiniones invadiendo sin darnos cuenta el espacio verbal del resto. Por eso, calla. Un ratito, el suficiente como para situarte en plena consciencia en la reunión.

 

 

No se trata de no participar, sino de hacerlo en el momento oportuno, captando así la atención del resto. Siendo a su vez debidamente escuchado.

 

 

 

2.- Relájate y disfruta

 

 

En ocasiones el tema puede no interesarte, quizás porque te aburra, porque no lo conozcas, porque no te sientas partícipe o porque pienses que en lugar de escucharlo podrías estar haciendo cualquier otra cosa.

 

 

No nos engañemos, si seguimos con el ejemplo de la reunión de trabajo asumamos el hecho de que el simple hecho de tenerla no siempre nos encanta. Durante la misma fácilmente se nos va la cabeza pensando en aquello que vamos a hacer cuando salgamos: que si tenemos que pasar por el súper, que si no llegamos a recoger al crío de la extra escolar, que si todavía tengo una hora de coche hasta llegar a casa…

 

 

Pues olvídalo. Relájate y disfruta. Ahora estás en la reunión. No estás fuera. Y francamente, si escuchas es casi imposible que no saques ningún aprendizaje de ello, así que atiende.

 

 

 

3.- Mantén una postura adecuada

 

 

Puede parecer un hecho insignificante pero no lo es. Nuestra postura es significativa, indica el interés que tenemos en la conversación, entre otras cosas.

 

 

Normalmente en una conversación de tú a tú, si nos interesa mucho lo que escuchamos es posible que tendamos a inclinarnos ligeramente hacia adelante, incluso a acercarnos a nuestro interlocutor. No se trata de intimidar a la otra persona invadiendo su espacio físico, sino de demostrar con nuestro lenguaje corporal que nos interesa.

 

 

Cuida tu postura. Que ésta demuestre interés y no desidia. Si tienes dominado el paso 2, el 3 te saldrá solo, pero por si acaso, tenlo en cuenta.

 

 

 

4.- Toma notas

 

 

Normalmente yo tomo muchas notas. Habitualmente me preguntan por qué lo hago y aunque alego mi escasa memoria no es del todo cierto. Lo aprendí en la universidad. Tomar notas ayuda a mantener la atención sobre lo que se escucha, así como a interiorizarlo.

 

 

Seguimos en la reunión de trabajo. Es bastante probable que durante la misma se den instrucciones y se toquen temas interesantes, y es prácticamente imposible que te acuerdes con detalle de todos ellos al finalizar la misma. Así que tomar notas no sólo te ayudará a mantener la atención donde debes sino a recordar las pautas que se hayan indicado. Y por qué no, implícitamente demostrará al orador que estás haciéndole el caso adecuado.

 

 

Si no corresponde tomar notas por escrito, toma notas mentales. Es como un mini resumen de lo que oyes. Viene bien.

 

 

 

5.- Participa

 

 

El hecho de escuchar adecuadamente no implica que no puedas hablar. Es importante que si se requiere tu participación formes parte de la conversación. Si antes has escuchado y lo has hecho con conciencia plena, si has tomado notas y has estudiado el lenguaje corporal y verbal del resto, sabrás cuándo y cómo hacerlo.

 

 

Si continuamos en esa reunión de trabajo –para qué cambiar ahora de ejemplo- quizás desees hacer algunas preguntas, o aportar tu punto de vista. Eso sí, evita las quejas. En cuestiones laborales a veces intervenimos únicamente para quejarnos y quejarse, sin aportar alternativas, no sirve de mucho. Más bien todo lo contrario, quizás afiance una imagen no del todo positiva hacia tu persona.

 

 

Participa con sentido común y hazlo con gusto. Si has escuchado, lo harás bien.

 

 

 

6.- Lee

 

 

Puede que la lectura no tenga nada que ver con aprender a escuchar pero he notado que todos aquellos que saben escuchar, tienen por costumbre disfrutar de la lectura.

 

 

Lee, lee mucho, y sin saber cómo se te dará mucho mejor escuchar. Quizás porque mientras lees te escuchas a ti mismo haciéndolo, y escuchas al escritor, e imaginas la historia, lo que implica que prestas atención, y te creas tus propias opiniones, de modo que de algún modo participas. Así que lee.

 

 

 

No hay mucho más. Son pautas sencillas.

 

 

En mi caso tengo que admitir que tanto en el trabajo como en los estudios me funcionan bastante bien y consigo ejecutarlas al pie de la letra la mayor parte de las veces. De hecho prácticamente las tengo interiorizadas.

 

 

Pero en temas personales, uf, en estos casos sale a la luz mi verdadero yo y la mayor parte de las veces acabo evadiéndome a mis mundos de Yupi si el tema no me interesa, o peor aún, me dejo arrastrar por mi verborrea. Pero bueno, si lo hago, en cuando soy consciente de ello, vuelvo a mis pautas y me centro de nuevo. El caso es intentarlo.

 

 

 

 

Así que te lo recomiendo. Escucha. Porque seguramente aprenderás cosas interesantes, de los demás y de tí mismo.

 

 

 

 

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